Creed: Full Circle

Creed - Full Circle
Nunca se caracterizaron por ser un grupo demasiado amado por las masas. Nunca se ganaron el respeto de los más true-rockers. Pese a eso, sus discos han vendido millones de copias y forman parte, junto a grupos como Nickelback, de la lista de bandas más exitosas en Estados Unidos.
¿Su fórmula? Los angelicales punteos de Mark Tremonti, su ración correspondiente de acordes distorsionados y la voz de Scott Stapp, siempre acusado de sonar demasiado como la de Eddie Vedder. A primera vista no parece una propuesta tan odiosa que pueda justificar el odio con el que son vistos desde los círculos más puristas del rock y la escena grunge.
Y es que en fondo, Creed es un grupo que de primeras ofrece mucha más calidad que otros con los que se les suele emparentar (los ya citados Nickelback, por ejemplo), principalmente gracias a la labor de Tremonti, que no tengo ningún reparo en considerarlo uno de los mejores guitarristas de la escena rock actual.
La gran lacra de Creed es la figura de Stapp. Y eso está bien claro cuando reemplazamos este cantante con Myles Kennedy, y la ecuación da como resultado Alter Bridge.
De todos modos, no vale la pena meterse demasiado dentro de la polémica entre ambos grupos y mejor centrarse en lo que es ‘Full Circle’, el primer disco de Creed tras cinco años de silencio.
En relación al número de ventas no hay nada que ocultar: el tercer puesto es para ellos, superando a otros regresos como el de Alice in Chains con su magnífico ‘Black Gives Way to Blue’.
Lo que me gustaría saber es qué cara se les quedó a los fans de Stapp y compañía cuando se pusieron el disco por primera, porque ‘Full Circle’ suena a todo menos a Creed.
Parece ser que el grupo ha decidido dar un pequeño giro a su estilo y renovarse, por lo que se agradece la idea de que no recurrieran de nuevo a lo que les lanzó a la fama. A la primera escucha, lo más evidente es que el grupo ha endurecido su sonido en las canciones más cañeras, tomando muchos elementos de Alter Bridge pero todo pasado por un filtro descafeinado y de carácter más radiable.
La primera canción, “Overcome”, nos introduce esta nueva senda con un riff cañero y pegadizo, con unos versos en crescendo que desembocan en un estribillo de aires épicos que consigue transmitir buenas vibraciones respecto al regreso de estos tipos.
Pero tras la tercera canción cañera, “Suddenly”, no es extraño empezar a pensar que quizá el grupo tiró demasiado del mismo carro a la hora de componer los riffs. Y éste es uno de los problemas del disco, que hay momentos demasiado parecidos entre sí. Tanto en las canciones de sonido más duro como en las baladas.
Nos queda un disco con unas guitarras acústicas que recuerdan bastante al rock más folk, riffs muy bajados de tono y muchos solos, lo que es algo bastante novedoso en la carrera del grupo.
Destacan temas como “Overcome” o “Fear”, pero el hecho que suene todo tan contínuo y poco diverso provoca una desagradable sensación de pesadez, resultando bastante difícil escuchar el disco entero de una tirada.
Debo reconocer que yo no soy ni fan ni seguidor de Creed, pese a haberles escuchado bastante unos años atrás, pero el concepto que tenía de este grupo no se asemeja en nada a lo que encontramos en este disco de regreso.
Para vueltas, me quedo con la de Alice in Chains, que destila mucha más honestidad y buen hacer que este ‘Full Circle’.
En definitiva, un disco irregular que podría haber dado más de sí. Quizá con Myles Kennedy…
[65/100]
David Villalta








