Videojuegos: Assassin’s Creed II

Assassin's Creed II
Han sido pocos los años que han pasado desde que el primer Assassin’s Creed vio la luz e intentó deslumbrarnos a todos. Gráficos de infarto, un planteamiento no demasiado visto en el mundo de los videojuegos… Ubisoft lo vendió como algo revolucionario.
Lejos de ser así, lo que nos llegó fue un videojuego visualmente precioso, pero monótono, con muy pocas posibilidades, poca profundidad y carisma y, a la larga, aburrido.
En cuanto se anunció que estaba en camino una segunda entrega, muchos pensamos que sería más de lo mismo, ambientado en otra época y con unas pocas mejoras superficiales. Pero a medida que Ubisoft fue descubriendo más y más novedades, muchos tuvimos que tragarnos nuestras palabras y mirar las cosas de otra manera.
Assassin’s Creed 2 se presentaba como algo totalmente distinto. El equipo de desarrolladores tuvo en cuenta las críticas que había recibido el primero (sobre todo respecto a lo repetitivo que era) y se puso manos a la obra, asegurando que todos los fallos serían corregidos.
¿Han conseguido lo que se proponían?
La respuesta es, claramente, sí. Assassin’s Creed 2 no tiene nada que ver con el primero.
Ni es repetitivo, ni monótono y es muy difícil que aburra. Además, el entorno es mucho más atractivo, pues esta vez el protagonista es el Renacimiento, época de luz y artistas de un talento irrepetible. Edificios colosales, esculturas basadas en la mitologia clásica, cúpulas gigantescas…
En esta ocasión, encarnamos a un joven florentino, Ezio Auditore di Firenze, perteneciente a una de las familias más influyentes de la burguesía italiana, que por varios motivos se verá obligado a trazar un plan de venganza, sangre y sobre todo, asesinato.
Muchísimo más carismático que Altaïr, su predecesor, se rodea de otros personajes inolvidables como su proveedor de inventos: Leonardo da Vinci. Sí, ese genio renacentista tiene su papel en el juego. ¿Todo un puntazo, no?
El primer escenario que visitamos es una Florencia adaptada con todo lujo de detalles al siglo XV. Todos los edificios que aun hoy se mantienen en pie están ahí, e incluso el juego incluye unos documentos con una descripción del lugar, para los interesados en la historia detrás de esos monumentos atemporales.
A lo largo del juego encontraremos puzzles (de una dificultad considerable), objetivos, misiones, podremos mejorar la ciudad en la que vivimos y comprar cuadros para nuestra villa… En definitiva, que podemos llevar una vida paralela en ese entorno renacentista.
Sobra decir que podemos escalar cualquier edificio que se nos antoje y recorrer la ciudad corriendo y saltando por sus tejados. Y escalar y llegar a la cúspide de la Torre de Giotto no tiene precio, os lo puedo asegurar.
Y eso forma parte de una multitud de detalles que ayudan a una mayor inmersión en el juego. Respecto a multitudes, vale la pena mencionar la gran variedad de misiones secundarias que podemos realizar.
¿Qué más tiene este juego? ¿Hay más? Pues sí. Un argumento más complejo, un mayor abanico de movimientos y ejecuciones, armas… ¡Y dinero! Se ha incluido la posibilidad de robar, saquear cuerpos y obtener ganancias para luego gastar en armaduras, armas, medicinas…
Entre las otras opciones de las que disponemos está la posibilidad de podernos mover por el mapeado en carro o a caballo, y la verdad es que cabalgar por los prados verdes de la Toscana es una maravilla.
Definitivamente, los de Ubisoft se pusieron las pilas y han elaborado un juego que da gusto poner en la consola y meterse en él.
En resumen, y para no desvelar nada importante, diré que Assassin’s Creed es uno de los mejores videojuegos que han visto la luz en esta generación de consolas. Profundo, completo, repleto de detalles, con un apartado gráfico demoledor y unas animaciones casi perfectas, todo esto acompañado por una excelente banda sonora a la altura de la epicidad del juego.
Preparad las armas, escondeos bajo la capucha y empapad Florencia de sangre… Es hora de vengarse.
David Villalta








