Cordura: Barakaldo (06/02/10)

Crónicas, Portada — By Gorka on febrero 9, 2010 at 11:51

Desde hace unos pocos años, la agenda de conciertos a nivel vizcaíno ha aumentado muchísimo. Las infraestructuras para shows de una magnitud media-alta (véase un festival como BBK Live, un pabellón como Bizkaia Arena o una sala deluxe como Rock Star Live) han hecho que sea mas habitual de lo que se cree ver a grandes nombres del rock en nuestro entorno. Todos esos grupos necesitaron empezar a moverse desde abajo, en una escena fructífera llena de pequeñas salas, algo que no goza de la misma salud. Cada vez que se abren nuevos locales a nivel underground siempre hay inconvenientes urbanísticos, penales o económicos que los hacen inviables al de muy poco tiempo. Uno de los pocos que sigue en pie es el Edaska y es de agradecer a las promotoras y grupos locales que sigan proponiendo conciertos casi semanalmente.

Peachy Joke
Peachy Joke

Esta vez iba con muchas ganas de ver que tal se lo montaban Cordura para llevar las nuevas canciones al directo. Sentía curiosidad por ver como encajaba la melodía en los conciertos sudorosos y distorsionados de estos cuerdos. Con algo de impuntualidad empezaron a sonar los primeros acordes de los tolosarras Peachy Joke. Tenía unas referencias erróneas y caducas de ellos. Me sorprendió mucho lo que me encontré ahí. Su propuesta musical me sonó a una versión mas británica de lo que, hasta no hace mucho, proponían los bilbaínos Atom Rhumba. Una mezcla de garage, funk, rock y punk bailable, pero amoldado a los que tenemos los pies en pleno siglo 21. Con un cantante que sonaba a medio camino entre Andrew Stockdale (Wolfmother) y Alex Turner (Arctic Monkeys), las canciones de su próximo disco fueron intercalando con temas antiguos y las piezas del puzzle no podían encajar mejor. Buen sonido, buena propuesta y buenas canciones. Hay que seguirles la pista por mucho que se nos escapen a Barcelona.

Cordura
Cordura

Después de abrir boca a los allí presentes, Cordura saltaron a escena. Empezando con la intro de su último disco, fueron presentando la amplia mayoría de las canciones de  “El incendio más largo del mundo”, mediante una versión más desgarrada, sucia e inflamable de las mismas. Con un buen sonido y una mejor actitud, canciones como “Lo que dejamos atrás” dieron buena cuenta de lo que son capaces estos chicos. Además, es de envidiar la profesionalidad con la que afrontan los conciertos de presentación, sustituyendo a su lesionado batería, sin dejar que ese necesario periodo de adaptación pase factura. Tuvieron tiempo para todo, rescatando canciones de sus dos anteriores obras, haciendo interludios tranquilos e instrumentales entre la reinante intensidad, y cerrando la noche con colaboraciones espontáneas. El Edaska fue pasto de las llamas.

Texto: Gorka Becerra
Fotos: Palmejo

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