Massive Attack: Heligoland
Hace tiempo que los fans de Massive Attack estaban esperando este nuevo disco de estudio de estos grandes de la música en general y la electrónica en particular. Aunque el conjunto de Bristol se haya hecho de rogar, al final ha llegado la hora en la que podemos escuchar los nuevos temas que componen este nuevo Heligoland, que, como cabía esperar, viene repleta de piezas que reflejan su modo particular de entender la música que ha venido siendo catalogada cómo Trip-hop.
Cualquiera que haya escuchado alguna vez a los ingleses sabe que lo que puede encontrar cuando se sumerge en alguno de sus discos: música sosegada, incluso oscura, que, aunque podríamos calificar de “tranquila” puede llegar a ponerte la carne de gallina e incluso hacerte sentir incomodo con sus susurros y cantos que hacen que tu mente viaje a sitios insospechados. En esta nueva entrega de su discografía eso no cambia, no hay más que ponerse su primer tema Pray for Rain para averiguarlo. Pero lo que si les podemos achacar es que su inspiración no alcanza los niveles que los banda nos ha venido habituando.
Y es que teniendo en su haber discazos que te vuelan la cabeza como aquel Mezzanine, uno se queda con ganas de más después de terminar de escuchar su nuevo largo, por mucho que el disco ofrezca música para contentar a cualquier melómano. Pero si el oyente es capaz de hacer caso omiso a lo que los creadores de lo que esta escuchando han demostrado que son capaces de hacer, puede llegar a gozar con temas del calibre de Paradise Circus o Rush minute que la verdad es que resultan más que aceptables.
Por tanto, y aunque nos encontramos ante un trabajo completo y recomendable, no nos cabe más que esperar para que Massive Attack vuelvan con las pilas cargadas y con un conjunto de temas que satisfaga hasta al fan más exigente. Nos han demostrado más de una vez de que son capaces de crear absolutas obras de arte y uno no puede quedar satisfecho si lo que se nos ofrece no llega a cotas al menos cercanas a lo que nos han venido ofreciendo.
Sin embargo, cómo ya he dicho anteriormente, este no es para nada un disco malo, todos los cortes nos descubren aspectos interesantes de su música y pueden ser plenamente disfrutables. Además, tampoco es que sea un mal plan ponerse los cascos y disfrutar de este disco tumbado en la cama y dejar que la música nos lleve a donde quiera, que no es poco.
[74/100]
Jon Urzelai









