Dark Tranquillity: We Are the Void
Es extraño el caso de Dark tranquillity. Aún siendo uno de los artífices del llamado Sonido Gothebörg, fuente de la que muchos grupos de metalcore han bebido, no han conseguido la popularidad que si han logrado bandas amigas cómo In Flames, banda que, por cierto, haría bien en tomar unos apuntes de los muchachos que hoy nos ocupan. Son ya más de veinte años cómo banda sin ningún bajón y puedo adelantaros desde ya que éste no es el disco que vaya a cambiar tal racha.
Este We are the void viene a sumarse a sus anteriores ocho trabajos publicados y, cómo viene siendo habitual en ellos, mantienen un nivel envidiable, siendo este nuevo lanzamiento un muy digno sucesor de aquel gran Fiction que lanzaron hace ya tres años. Son maestros en unir melodía y agresividad en un mismo corte, y nos dan muestra de ello durante todo el disco ya sea con medios tiempos o temas más directos. Con canciones oscuras cómo Arkhangelsk, largas y complejas cómo la épica Iridium u otras más melódicas (incluso con las cada vez más frecuentes voces limpias) conforman este conjunto solido y sin casi altibajos, en donde los teclados y la versátil voz de Michael Stanne se mantienen cómo las mejores armas de esta gran banda.
La verdad es que hay que aceptar que estos tíos son únicos creando canciones made in Gothebörg cómo The Fatlist o The grandest accusation, en donde los guitarrazos y una rabiosa voz se unen con unos arreglos de teclado que hacen que dichos temas se unan a la larga lista de temazos que los suecos nos han ido regalando a lo largo de los años con su particular modo de hacer que las canciones death suenen frágiles y bellos sin perder ni un ápice de su contundencia. Aún manteniendo dicha habilidad, hay que decir que éste no es el mejor disco que Dark Tranquillity ha facturado durante su carrera, pero la verdad es que cualquier habitual de la banda encontrará estas nuevas once piezas más que suficientes para saciar la sed de nuevo material.
La verdad es que el auge del death melódico ya no es tan sonoro cómo hace algunos años, pero del mismo modo que algunas bandas de la escena se han visto condenados al ostracismo, esperemos que Stanne y compañía sigan manteniendo el estatus que con tanto merecimiento se han ganado dentro del mejor metal escandinavo. Con sus fieles seguidores y álbumes tan redondos cómo éste yo no apostaría en su contra.
[80/100]
Jon Urzelai









