Josh Rouse: El Turista
Ponte en situación:
Ves varias gaviotas planear a lo largo del cielo, que ve fundidos sus colores a medida que transcurren los minutos. Del azul celeste, con pequeños retazos de blancas nubes, a un caleidoscopio de naranjas rosados y rojos amarillentos surcando cada punto del volátil lienzo.
Bajas la mirada: el rumor eterno de las olas, que en su vaivén oceánico temen tanto como aman el tacto de la arena en la orilla, surco marcado de forma perenne por el agua.
Estiras un brazo. Notas un frescor en los dedos al entrar estos en contacto con las gotas que cubren como perlas la superficie pulida del cristal. Saboreas con cada ápice de tu gusto el chispear de un líquido congelado mientras la brisa marina roza oscilante tu cara.
Escuchas el timbre de una bicicleta a tus espaldas. Otra responde a la primera. Varias voces ríen. Un balón rebota una y otra vez contra el templado y suave suelo.
Ahora notas una mezcla dulce y fría. Fruta. O helado. O quizás ambos al mismo tiempo.
Te tumbas. Descansas los párpados. Te dejas coger de la mano por el murmullo soleado del mar. Viajas a través del tiempo. Recuerdos. Sensaciones.
Despiertas.
Un airecillo empieza a danzar a lo largo de toda la playa, acunando suavemente cada grano de arena.
Te incorporas.
Decides dar un paseo hacia donde te alcanza la vista, hacia el monumento de la naturaleza, hacia las rocas que el tiempo ha esculpido con caprichosas formas.
Te parece ver una figura conocida al pie del acantilado. La silueta te sonríe. Se acerca a ti. Te toma la mano mientras sigue sonriendo.
Apoya su cabeza en tu hombro mientras ambos contempláis como el sol se desliza lentamente tras el horizonte.
El agua, cada vez más cálida, sumerge vuestros pies hasta los tobillos, meciéndolos.
¿Cómo te sientes ahora?
¿Mejor?
Así me hace sentir El Turista de Josh Rouse.
Nota [78/100]
Alex Rubio









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